Lípidos

¿Qué son los lípidos?

Son un conjunto de moléculas orgánicas (la mayoría biomoléculas) compuestas principalmente por carbono e hidrógeno y en menor medida oxígeno, aunque también pueden contener fósforo, azufre y nitrógeno.

En el uso coloquial, a los lípidos se les llama incorrectamente grasas.

En general, el término ‘grasa’ tiene connotaciones negativas para la salud. Sin embargo, los nutriólogos sabemos que la grasa es un nutriente esencial y necesario al igual que las proteínas y los hidratos de carbono.

Su consumo debe aportar aproximadamente un 30-35% de la energía total de la dieta, ya que las funciones que desempeñan son TOTALMENTE necesarias.

 

Los lípidos desempeñan cuatro tipos de funciones:

  • Función de reserva. Son la principal reserva energética del organismo. Un gramo de grasa produce 9’4 kilocalorías en las reacciones metabólicas de oxidación, mientras que proteínas y glúcidos sólo producen 4’1 kilocaloría/gr.

  • Función estructural. Forman las bicapas lipídicas de las membranas. Recubren órganos y le dan consistencia, o protegen mecánicamente como el tejido adiposo de piés y manos.

  • Función biocatalizadora. En este papel los lípidos favorecen o facilitan las reacciones químicas que se producen en los seres vivos. Cumplen esta función las vitaminas lipídicas, las hormonas esteroideas y las prostaglandinas.

  • Función transportadora. El tranporte de lípidos desde el intestino hasta su lugar de destino se raliza mediante su emulsión gracias a los ácidos biliares y a los proteolípidos.

 

Por su estructura química, las grasas se dividen en monoinsaturadas, poliinsaturadas, saturadas, y ácidos grasos TRANS, éstos últimos son bastante dañinos.

Los ácidos grasos TRANS son utilizados por la industria alimentaria para la producción de grasas vegetales sólidas, sobre todo en las margarinas.

La mayoría de las grasas y aceites naturales contiene sólo dobles enlaces cis (orientados de una forma especial en un único lado de la molécula). La producción comercial de grasas de origen vegetal sólidas implica su hidrogenación, un proceso que provoca la formación de ácidos grasos trans (con los dobles enlaces orientados en distintos lados de la molécula) a partir de los cis, además de la saturación variable de ácidos grasos insaturados. La mayoría de las margarinas contienen hasta un 30 % de ácidos grasos trans. El más común es el ácido elaídico, isómero trans del ácido oleico.

El efecto de los ácidos grasos trans sobre los lípidos y lipoproteínas en el organismo humano es similar al de las grasas saturadas. A pesar de las campañas publicitarias de muchos productos que contienen este tipo de grasas hidrogenadas, nunca se puede recomendar su consumo frente al de las grasas vegetales sin manipular cuando se trata de prevenir las enfermedades cardiovasculares.

  • Se recomienda reducir al mínimo el consumo de los ácidos grasos TRANS, y no sobrepasar el 1% de las calorías totales.

ácidos grasos saturados

Ácidos grasos saturados

Este tipo de ácido graso, al igual que los ácidos grasos TRANS, es considerado malo para nuestra salud. El exceso de grasas malas en la alimentación puede ser una de las principales causas de tener los niveles de colesterol elevados y de padecer diversas enfermedades, entre ellas, la obesidad.

Los ácidos grasos saturados carecen de dobles enlaces y les cuesta combinarse con otras moléculas. Por este motivo, la mayor parte de las grasas saturadas se mantienen en estado sólido a temperatura ambiente.

TODAS las grasas animales son ALTAMENTE SATURADAS, excepto las del pescado y los mariscos (los cuales tampoco son necesarios en la dieta ya que el Omega 3 y 6 lo podemos encontrar en semillas y cereales). Algunas grasas vegetales, como el aceite de coco y el de palma, son muy ricas en ácidos grasos saturados.

En numerosos estudios epidemiológicos se ha comprobado que la ingesta de grasas saturadas aumenta los niveles de colesterol en sangre, especialmente los de la fracción LDL.

Aunque el mecanismo por el que este aumento se produce no está del todo esclarecido, parece ser que los ácidos grasos saturados enriquecen los fosfolípidos de la membrana celular, interfiriendo con la función normal de los receptores LDL y reduciendo de esta forma la absorción de las LDL por las células. Al reducirse la eliminación de las LDL, su concentración en la sangre es mayor.

Colesterol “bueno” y colesterol “malo”

Debido a que el organismo puede producir su propio colesterol (siendo éste el bueno, ya que es esencial para muchas funciones dentro de nuestro organismo), el que proviene de la dieta se convierte en el llamado colesterol malo.

El colesterol producido dentro del organismo recibe el nombre de colesterol endógeno (que se origina adentro); el que el organismo recibe con la dieta se conoce como colesterol exógeno (que se origina afuera).

Síntesis (o fabricación) endógena del colesterol

El colesterol endógeno se produce principalmente en el hígado. Su fabricación se inicia en unos organelos celulares llamados mitocondrias y es el producto de varias reacciones químicas controladas por enzimas. Estas son proteínas muy especializadas que aceleran reacciones, las cuales serían de extrema lentitud si no intervinieran las enzimas.

Es importante comer una buena cantidad de frutas y verduras diariamente, realizar deporte y comer fibra te liberarán del colesterol negativo  que el cuerpo no consigue eliminar, pudiendo acumularse en las arterias.

PELIGRO:

  • La grasa saturada aumenta el colesterol malo más que cualquier otro tipo de grasa.

  • El exceso de grasas saturadas puede aumentar la biosíntesis de colesterol y tiene efecto trombogénico.

Ácidos grasos poliinsaturados

Estos ácidos grasos no pueden ser sintetizados por el organismo

humano y sin embargo son esenciales, por lo que deben ser

aportados por la dieta. Se clasifican en ácidos grasos w -3 y w -6

según la posición del doble enlace.

Omega-6 (n-6): representado por el ácido linoleico y araquidónico. Presente fundamentalmente en aceites de semillas y cereales.

Omega-3 (n-3): representado por el ácido linolénico proveniente de semillas y cereales; y por el ácido eicosapentaenoico y docosahexaenoico.

Destacan por su acción antiagregante y vasodilatadora, y su efecto sobre la disminución de la presión arterial y la trombosis. Se ha demostrado su papel en la prevención de la aparición de enfermedades cardiovasculares, arritmia y muerte súbita. Además no sólo disminuyen el nivel de colesterol malo o LDL, sino que también aumentan ligeramente el colesterol bueno o HDL.

Ácidos grasos monoinsaturados

Pertenecen al grupo de las grasas insaturadas, que son capaces de

reducir los niveles de colesterol plasmático  – o colesterol LDL.

El aceite de oliva es un claro ejemplo de grasa monoinsaturada, que

ayudan a aumentar los valores del colesterol bueno – o colesterol HDL.

Además de contener un alto grado de vitamina E.

Omega-9: Esta grasa monoinsaturada, dentro del aceite de oliva, está clasificada como omega-9 porque el doble enlace se encuentra en la novena posición desde la punta omega.

El omega-9 también es conocido como ácido oleico o grasa monoinsaturada. Algunos estudios sugieren que estos ácidos grasos son beneficiosos para prevenir y combatir el cáncer.

El grado por el cual un aceite se determina que sea monoinsaturado,  es la cantidad de ácido oleico presente, siendo el más alto, el aceite de oliva, que ayuda a que exista una menor incidencia de ataques al corazón.

Las dietas ricas en ácidos grasos monoinsaturados son las que producen el perfil lipídico más favorable para la prevención de las enfermedades cardiovasculares.

Las grasas monoinsaturadas se encuentran en los frutos secos y aceites extra vírgenes; entre ellos destacan:aguacates, frutos de cáscara como almendras, nueces de Brasil y nueces de anacardo, aceites como el aceite de oliva y aceite de aguacate, semillas como las de de calabaza y semillas de sésamo.

Algunos de los beneficios de los ácidos grasos monoinsaturados son:

– Mejoran  los niveles de colesterol en la sangre.
– Son una buena fuente de vitaminas solubles en grasa.
– Es el tipo de grasa que no engorda ya que es necesaria para formar las bicapas lipídicas de las membranas, recubrir órganos y  proteger la piel.

– Retrasan el envejecimiento por su alto contenido en vitamina E.

– Controlan la glucemia
– Reducen la inflamación
– Y está comprobado que reducen el riesgo de cáncer.

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